Empieza el año mejorando tu salud e incorporando estos propósitos de alimentación saludable

Publicado por: Frutas Ibáñez En: Curiosidades En: Comentario: 0 Visitas: 200

Empieza el año mejorando tu salud e incorporando estos propósitos de alimentación saludable.

Enero: leer las etiquetas de los alimentos

Empecemos el 2020 aprendiendo a distinguir qué productos son saludables y qué productos no son beneficiosos para mantener una dieta sana y equilibrada. Al leer las etiquetas de los alimentos obtenemos información nutricional de los mismos. Por eso es tan importante aprender a descifrar la información que contienen, desde la lista de ingredientes hasta la información nutricional de grasas, sales, calorías, proteínas, azúcares e hidratos de carbono.

Por otro lado, no hay que dejarse engañar por el tipo de etiquetas tipo integrales, sin conservantes o sin azúcares añadidos porque no siempre son un indicativo de que el producto sea saludable.

Febrero: deshacerse de los productos ultraprocesados

Si tus propósitos para el año nuevo son unirte a una vida sana con dieta equilibrada lo primero que tienes que hacer es eliminar los preparados industriales que contienen grandes cantidades de sales, grasas poco saludables, azúcares, harinas refinadas o aditivos. Estos productos únicamente aportan calorías vacías y perjudican la salud.

Elimina bollicaos, donuts, bebidas azucaradas u otro tipo de productos procesados que no aportarán salud a tu organismo.

Marzo: Empieza a utilizar las escaleras en lugar del ascensor.

Es una práctica que apenas supone esfuerzo y en poco tiempo puede convertirse en un hábito saludable. Consigue activar la musculatura de las piernas y glúteos, ayudando a eliminar grasas y mejorando la salud cardiorrespiratoria. Empieza a utilizar las escaleras en lugar del ascensor y realizarás ejercicio todos los días.

Abril: tomar el sol mínimo 10 minutos al día

En abril comienza el buen tiempo. Aprovecha este mes y continua hasta julio como mínimo tomando el sol 10 minutos diarios y obtendrán la dosis perfecta de Vitamina D que el cuerpo necesita. Esta sustancia ayuda a que el organismo absorba el calcio, elemento principal para la salud de los huesos.

Mayo: cambiemos los dulces por la fruta fresca

Sustituye los dulces, galletas, pasteles industriales y pastelitos por fruta fresca como cerezas, melocotones, naranjas valencianas, fresas, peras, papayas, manzanas, albaricoques, peras… las frutas son sanas, aportan nutrientes, vitaminas y energías y son beneficiosas para el cuerpo.

Junio: añade verduras en tu dieta diaria

Incorporar verduras y hortalizas en comidas y cenas implica aportar nutrientes al cuerpo que ayudan a controlar el peso y el colesterol entre otros beneficios. Por ejemplo, puedes preparar recetas con verduras como pizzas, hamburguesas vegetales, salsas, lasaña, batidos con vegetales y frutas, tortillas… ¡Y mucho más! ¿Hasta dónde llega tu creatividad culinaria?

Julio: incluye frutos secos y semillas en tu alimentación diaria

Solemos olvidar que los frutos secos y las semillas son fuentes estupendas de nutrientes. Aportan minerales, vitamina B, proteínas vegetales, fibras y grasas saludables.

Agosto: hidrátate con agua en lugar de refrescos

Agosto es un mes muy caluroso donde hay que hidratarse con agua en lugar de refrescos y tratar de evitar las bebidas alcohólicas. Si tienes sed es más recomendable saciarla con agua en lugar de cerveza u otra bebida alcohólica, así como con refrescos azucarados.

Septiembre: planifica tu dieta sana y equilibrada

Planificar tu alimentación tras las vacaciones de verano es una muy buena idea. Puedes pedir asesoramiento nutricional para aprender cómo comer de manera saludable y conocer alternativas para compensar cualquier exceso de las vacaciones.

Octubre: comer más proteínas vegetales y menos animales

Por norma general, comemos más proteínas animales que vegetales. Existen alimentos como las legumbres (judías, lentejas, garbanzos o soja), frutos secos, semillas o cereales que no contienen colesterol y aportan mucha fibra. Son alimentos fáciles de digerir e ideales para incluirlas en dietas bajas en calorías.

Noviembre: Consumir alimentos, frutas y verduras de temporada

Las frutas y verduras de temporada son más frescas ya que se recolectan en su punto óptimo de madurez y mantienen intactos todos sus nutrientes. Durante el otoño no pueden faltar naranjas, granadas, setas, brócoli, espinacas, acelgas o calabazas.

Diciembre: aprender recetas sanas, saludables, fáciles y rápidas

Para terminar el año nada mejor que aprender nuevas recetas sanas, saludables, fáciles y rápidas que incorporar a tu alimentación saludable.

 ¿Qué te parece el reto de ir mejorando tu salud e incorporando estos propósitos de alimentación saludable?

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